Me encanta la remolacha… Esta ensalada es deliciosa, totalmente original y diferente. Yo suelo ponerla sola, pero también queda divina con unas simples lentejas cocidas. Cueces las lentejas y al servirlas pon la ensalada encima, para comer, mezclar todo. El color es pura alegría y además si quieres la puedes tener hecha con antelación ¿Qué más se puede pedir?

1 kg de remolachas
2 cucharadas de aceite de oliva
1 ½ cucharaditas de semillas de comino
1 cebolla roja pequeña
2 cucharadas de zumo de limón
15 gr de eneldo
Sal
Pimienta negra recién molida
1 limón confitado (receta en conservas)
Precalentar el horno a 220º
Lavar las remolachas y envolverlas una a una en papel de aluminio. No hay que pelarlas. Dependiendo del tamaño hornear de 30 a 60 minutos. Pinchar con una brocheta o la punta de un cuchillo, si las atraviesas sin esfuerzo es que ya están hechas.
Cuando estén frías y se puedan manipular, pelar las remolachas y cortarlas en rodajas de ½ cm. Poner en un recipiente y dejar enfriar del todo.
Cortar la cebolla en juliana y la piel del limón confitado cortada a tiras y después en cuadraditos, añadirlo a la remolacha.
En una sartén pequeña echar el aceite y calentar a fuego medio. Saltear las semillas de comino hasta que empiecen a abrirse.
Verter este aceite encima de la remolacha, la cebolla y el limón confitado. Añadir el zumo de limón, sal, pimienta y 10 gr de eneldo. Mezclar y poner en una fuente de servir, decorar con el eneldo restante. Servir fría.
NOTA:
Si la haces con antelación, no poner el eneldo de decoración hasta que se sirva.