Tal vez os parezca raro poner hierbabuena a la berenjena… Pues no os extrañéis, hacen un matrimonio perfecto. Normalmente estamos acostumbrados a hacerla sola o con cebollita, pues os aseguro que, si la hacéis así, no la volveréis a hacer de otra manera. Como os suelo decir no hay que tener miedo ni a las especias ni a las hierbas, sólo hay que pensar en que sabores les queda bien y para mí, esta combinación es maravillosa.

3 berenjenas medianas o 2 grandes
1 cebolla grande
1 manojo de hierbabuena
1 taza de harina de garbanzo
1 taza de agua
1 chorro de leche vegetal sin azúcar
1 cucharadita de sal Kala Namak (negra del Himalaya)
Sal normal para las berenjenas
Aceite
Poner aceite en la sartén que hagáis la tortilla.
Cortar la berenjena y la cebolla en cuadraditos pequeños (brunoise). Picar las hojas de menta.
Cuando el aceite esté caliente añadir la berenjena y la cebolla. Cuando hayan pasado 2-3 minutos, añadir la hierbabuena y sal normal.
Dejar que se cocine bien a fuego lento.
Cuando esté bien hecha la berenjena, escurrirla para que suelte el exceso de aceite.
En un bol mezclar muy bien la harina de garbanzo, la sal Kala Manak y la leche (no debe quedar muy espeso, si es necesario añadir un poquito de agua de leche). Echar la berenjena dentro del bol y mezclar para que quede todo bien impregnado. Poner en la sartén un poco del aceite que se ha escurrido, echar la mezcla y cuajar la tortilla por los dos lados.
¡ALUCINANTE!