Me da la sensación, que los bulbos de hinojo son poco conocidos. En Francia sí que se utilizan en muchos platos. Yo conocí el hinojo salvaje con mi madre. Hacia una olla de hinojos, típica de su pueblo, que es una delicia, yo la sigo haciendo… Íbamos las dos al campo a recogerlo (la temporada de hinojo salvaje es en verano), pero no se recoge el bulbo, si no las ramas. Los bulbos que encontramos en las fruterías son de cultivo y cortan las ramas para venderlo. De todas formas, es deliciosos, pero de sabor mucho más suave, tanto ramas como el bulbo. Aunque tiene un sabor anisado, al cocinarlo es muy sutil, pero da mucho juego en la cocina. En casa lo comemos de muchas formas, guisado, crudo en ensalada, asado (tenéis recetas). Espero que os guste esta receta, ligera, sutil, riquísima

300 gr de Rigatoni (yo utilizo la marca Garofalo)
1 bulbo de hinojo grande o 2 pequeños-medianos
1 cebolleta tierna no muy grande
1 diente de ajo
1 o 2 piezas de anís estrellado (depende de si quieres más o menos sabor anisado)
100 ml de vino blanco seco de buena calidad (opcional)
3 cucharadas de aceite de oliva virgen
Sal
Perejil picado
Cortar la cebolla tierna en brunoise. Picar pequeño el ajo.
Quitar las ramitas duras del bulbo y guardar las hojitas que tiene.
Lavar y cortar el bulbo por la mitad y después hacer juliana fina.
Picar el perejil y sacar las hojas de hinojo de las ramas más gruesas, si son finitas se pueden dejar.
Cocer la pasta en abundante agua con sal. Cuando esté guardar un poco del agua de cocción por si la necesitáramos y escurrirla.
En una sartén poner el aceite y cuando esté caliente añadir la cebolla, el ajo, el hinojo y la estrella de anís.
Cocinar a fuego medio-bajo hasta que el hinojo esté prácticamente cocinado.
Entonces añadir el vino. Tapar la sartén y dejar que éste se evapore.
Añadir la pasta y mezclar bien, si es necesario echar un poquito del agua de la cocción reservada.
Servir y decorar con el perejil y las hojas de hinojo.
NOTA:
La parte dura que le quitamos al hinojo la podemos guardar para echar en un caldo vegetal.
Si el bulbo no tiene la primera capa muy fresca, se puede pelar con un pelador o bien quitarla y guardarla para un caldo.