Los que me seguís ya sabéis que las alcachofas son mi perdición . Hoy os traigo éstas que como entrante, incluso como aperitivo, son originales y están muy ricas. Mi marido y yo somos fans del vino del Marco de Jerez… los finos, manzanillas, palo cortado, oloroso, etc. vinos maravillosos que no todos conocen y os aseguro que vale la pena ir a alguna cata o maridaje para conocerlos bien. Seguro que no os arrepentiréis. Espero que las disfrutéis.

6 alcachofas (según comensales)
1 cebolla
2 dientes de ajo
2-3 ramitas de hierbabuena (solo las hojas)
1 cucharadita de pimentón
3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de maicena
¾ vaso de vino “fino”
½ a 1 vaso de agua
1 limón
Sal
Poner un bol con agua y zumo de limón.
Limpiar las alcachofas, partirlas por la mitad quitad los pelitos si tuvieran y ponerlas en el agua para que no se oxiden.
Poner a hervir agua con sal. Cuando arranque el hervor echar las alcachofas escurridas y cocer 10m. comprobar que están cocidas y escurrir. Reservar
Cortar la cebolla y los ajos en brunoise y picar la hierbabuena.
En una sartén o cazuela, poner el aceite y hacer un sofrito con la cebolla, ajos y hierbabuena.
Cuando esté el sofrito hecho, añadir el pimentón, dar unas vueltas y poner la maicena, mezclar bien y cocinar unos segundos sin dejar de remover. Añadir el fino y mezclar bien para que se deshagan los posibles grumos, añadir el agua y sal y remover para que la harina quede totalmente integrada sin grumos, añadir las alcachofas y cocinar unos minutos para que se mezclen los sabores y se haya evaporado el vino y la salsa quede un poquito espesa.
Servir y decorar con unas hojitas de hierbabuena.
NOTA:
Si tienen unas horas o de un día para otro aún están más ricas.
Si las dejas para otro día, dales un golpe de calor, que estén tibias, ni frías ni muy calientes.