Este cocido lo hacía mi madre y yo he cambiado la carne por mazorcas de maíz frescas (me imagino la cara que pondría de… ¡qué haces loca!). Queda “de muerte lenta” sobretodo si pasan unas horitas… Creo que la temporada del maíz es en julio-agosto aunque yo he comprado en septiembre. Al igual que otros platos de invierno, no me importa hacerlo en verano, simplemente lo sirvo tibio, con el calor justo. Un consejo de los buenos: NO hagáis este plato con mazorcas de maíz cocidas, veo casi todo el año en fruterías, el sabor cambia muchísimo. ¡Ah! no las compreis frescas y las congeleis, el grano queda blando y el gusto que coge el cocido no es muy allá. Yo lo probé, así que hablo con conocimiento de causa.

200 gr de judías blancas remojadas la noche anterior
2 ramas de apio
1 cebolla
1 zanahoria grande o 2 pequeñas
2 panochas de maíz crudas (importante que no sean cocidas, cambia el sabor)
1 o 2 patatas
150 gr de fideos del número 4
200 gr de judías verdes
½ cucharadita de cúrcuma
Unas hebras de azafrán
Pimienta negra recién molida
Sal
1 cucharada de miso claro
En una olla a presión o normal si se prefiere, poner las judías blancas, el apio, la cebolla y la zanahoria, a cuadraditos muy pequeños y las dos mazorcas enteras, limpias de hojas y “pelos”
Añadir agua fría y sal. Tapar la olla y dejar hervir a fuego medio-bajo 25-30 minutos (si las judías son muy tiernas, con 25-30m habrá suficiente, sino hasta que estén). Si es olla normal, dejar cocer hasta que estén tiernas.
Pelar las patatas y cortarlas en trozos de bocado, a poder ser, chasqueándolas.
Cuando se pueda abrir la olla y las judías estén cocidas, añadir las patatas, los fideos, la cúrcuma, el azafrán y la pimienta.
Cocer con la olla tapada, pero no cerrada (si es la olla a presión) durante 10 minutos a fuego lento.
Limpiar y cortar las judías verdes.
Cuando hayan pasado los 10 minutos, sacamos 1 cucharon de caldo y reservamos. Añadir las judías verdes a la olla y dejar cocer hasta que estén las patatas cocidas.
En el caldo reservado, desleímos el miso claro.
Cuando estén las patatas cocidas, apagamos el fuego y añadimos el caldo con el miso.
Remover la olla con movimientos suaves para que se mezcle bien, así no rompemos las judías.
Cuando vayamos a servir, sacamos las mazorcas y las cortamos en 4 trozos. Poner dos trozos en cada plato.
Como cualquier guiso, está mucho más rico cuando han pasado unas horas.
NOTA
Para que el miso no pierda propiedades, mejor que no hierva… Por eso lo añado con el fuego apagado.