Estas patatas quedan deliciosas. A veces les añado salchichas veganas, otras veces solas y otras les añado champiñones Portobello o Shiitakes, según tenga el día… Tal vez la sal vikinga (lleva especias que no se definir) os cueste encontrarla en supers, yo la compro en tiendas especializadas en especias. Si no la tenéis obviarla, pero le da un toque especial que hace que estas patatas ganen puntos. Probadlas, con o sin sal vikinga, están de lujo.

3 o 4 patatas medianas (según comensales)
1 cebolla
Perejil picado
1 cucharadita de sal vikinga (opcional)
Pimienta negra recién molida
3 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra
3 cucharadas de salsa de soja
3 cucharadas de agua
Sal
Lavar y cortar las patatas en trozos de bocado con la piel y poner en una fuente para horno.
Cortar la cebolla en trozos y añadirla a las patatas, el perejil picado, la sal vikinga, la salsa de soja, el agua, y la pimienta.
Mezclarlas muy bien con una cuchara para que queden impregnadas por todos los lados.
Tapar la bandeja con papel de aluminio y llevar al horno previamente precalentado a 210-220º
Cuando les quede un poco para que estén bien hechas, quitar el papel, volver a mezclar con cuidado y dejar que se doren hasta que estén cocinadas.
Probar si les falta sal, si necesita, añadirla y mezclar de nuevo para que quede repartida.