Esta boloñesa es ideal cuando se te ha terminado la soja texturizada o sencillamente no te apetece ponerla o tienes una berenjena perdida en la nevera. Queda deliciosa. Si os gusta la berenjena probadla y si no os gusta demasiado, mezclarla con un poco de soja texturizada… ¡Divina!

1 paquete de pasta de 500 gr (macarrones, casarecce, radiadores)
1 berenjena grande o 2 pequeñas
1 cebolla grande cortada muy pequeña
500 gr de tomate triturado
Sal
1 hoja de laurel
1 cucharadita de romero seco
1 cucharadita de orégano seco
½ cucharadita de tomillo seco
Pimienta
4 cucharadas de aceite
Queso rallado vegano (receta parmegano en quesos)
Cocer la pasta elegida al dente. Escurrir y reservar 4 cucharadas del agua de la cocción.
Picar la berenjena sin pelar muy pequeña. O si tenéis, en vaso picador.
Picar muy pequeña la cebolla, o igual que antes en vaso picador.
En una cazuela con el aceite, sofreír la cebolla 3-4 minutos y añadir la berenjena. Dejar que se poche bien.
Cuando esté hecha la cebolla y la berenjena, añadir el tomate triturado, sal, pimienta y las hierbas. Cuando arranque el hervor, bajar el fuego (yo tengo inducción y lo bajo al 5) dejar que el tomate se cocine lentamente, hasta que esté muy hecho y sin agua, casi confitado.
Añadir el agua reservada de la cocción, mezclar y echar la pasta. Mezclar bien para que toda la pasta quede impregnada de la salsa.
Servir con queso rallado vegano por encima.
NOTA:
Si queréis podéis gratinarlos.
Si tenéis tomate frito casero, iréis mucho más rápido. Echar sal a las berenjenas y cebolla y cuando echéis el tomate dejarlo 3 minutos para que se caliente y mezclen los sabores. El resto se hace igual.