Un plato muy diferente y otoñal. Tal vez estemos acostumbrados a comer las castañas asadas, sobre todo la noche de todos los Santos. Pero no, también se come en platos salados, postres variados… Y estamos en plena temporada. Las zonas donde hay muchos castaños lo saben muy bien.
Espero que esta receta sencillísima de hacer os guste.

240 gr de polenta
15 gr de mantequilla vegana
Unas hebras de azafrán
550 ml de caldo de verduras
1 o 2 cucharadas de queso rallado vegano (que no sepa a coco) OPCIONAL
1 cebolla
100-120 gr de castañas asadas y peladas
4 o 5 hojas de salvia fresca o la hierba que más os guste
150 gr de tomates Cherry
Nuez moscada recién rallada
3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Cortar la cebolla en juliana.
Cortar los tomates Cherry por la mitad y la salvia en juliana gruesa.
En una sartén poner el aceite y cocinar la cebolla hasta que esté pochada.
Entonces añadir los Cherry, la salvia, las castañas y salpimentar. Cocinar todo junto 5 minutos más. Apagar el fuego y reservar.
En una olla pequeña o cazo, echar el caldo, el azafrán y la mantequilla. Cuando arranque a hervir echar la polenta. Mezclar muy bien que no tenga grumos, añadirle el queso rallado y nuez moscada. Mezclar bien para que se integre y probar de sal por si hay que añadirle.
Cuando tenga una consistencia espesa (ni mucho ni poco), apagar el fuego y servir.
En un plato echar la polenta y por encima el ragú de castañas caliente