Es un plato sencillo que mi madre solía hacer, me encanta. Cuando íbamos a su pueblo siempre le decía que los hiciera. Allí los asaban en leña y eso hay que aprovecharlo. Aunque ahora con los hornos no es lo mismo (mi madre los asaba directos en la llama de la cocina), cuando veo pimientos verdes de los grandes (no italianos o de Almería que son alargados), no puedo resistirme a comprarlos… Os aseguro que son de toma pan y moja…

4 pimientos verdes grandes (como los rojos, pero en verde, no italianos)
200 ml de aceite de oliva virgen extra
Sal
Precalentar el horno a 250º
Lavar y poner los pimientos en una bandeja de horno y cuando el horno esté a la temperatura, meter los pimientos.
Id controlando que se asen, pero que no se quemen, a la que veáis que la piel se despega id dándoles la vuelta, hasta tener todas las caras asadas.
Sacarlos a un bol y tapadlos con papel de aluminio.
Cuando se puedan manipular pero que aún estén calientes, pelarlos y quitarles las semillas sin mojarlos, si es necesario os mojáis un poco las manos y los vais limpiando. No los pongáis debajo del grifo o perderán el sabor.
Cortar los pimientos a tiras con las manos, echarles el aceite, la sal y remover bien. Probar por si les faltara sal.
Dejarlos unas horas antes de servir.
NOTA:
Ideales para acompañar, hamburguesas, salchichas veganas, seitán a la plancha o empanado o simplemente ponerlos sobre una rebanada de pan y comerlos así.