No os podéis imaginar lo riquísimo que está este plato. Además, es muy sencillo de hacer. En casa gusta muchísimo y es ideal para esas cenas en las que no tienes ganas de hacer nada. Os animo a que lo probéis, estoy muy segura de que os encantará incluso si no sois muy amantes del brócoli y como dice mi marido, no dejéis el caldito que queda en la fuente, es tan delicioso como resto. ¡BUEN PROVECHO!

1 brócoli grandecito (estas cantidades es para 2 personas)
1 paquete de feta vegano
200 gr de tomatitos Cherry
1 cebolla morada
1 limón confitado (receta en conservas) o fresco si no queréis hacer confitado
1 cucharadita de comino en grano
½ cucharadita de chile en copos
50 gr de aceitunas negras sin hueso (yo utilizo Kalamata, pero la que más guste)
Cilantro fresco
Sal
Pimienta negra recién molida
Precalentar el horno a 200º
Cortar el brócoli en flores, los Cherry por la mitad, la cebolla en juliana fina y el queso feta en cuadraditos de más o menos 1×1 o que no sean muy grandes para que se repartan mejor.
Cortar el limón confitado por la mitad y cortarlos en tiras finas.
Ponerlo todo en un bol y espolvorear con los copos de chile, el comino, sal, pimienta negra recién molida y mezclarlo todo bien para que quede bien repartido.
Poner en una bandeja de horno y cocinar de 20 a 30m. (cada horno es un mundo y cada uno se conoce el suyo). El brócoli tiene que quedar hecho y un poco al dente.
Dejar unos minutos que se vaya entibiando.
Servir con hojas de cilantro por encima.
NOTA:
Os aconsejo que tengáis un bote con limón confitado, es muy sencillo de hacer y dura 1 año. Sirve para muchos platos y el sabor es exquisito. Una vez abierto el bote, metedlo en la nevera.
Si los hacéis, procurad que sean ecológicos, sino lavadlos muy bien.
Yo suelo hacer varios botes con 5 limones en cada uno, pero podéis hacer la cantidad que deseéis. Una vez que los probéis, no dejareis que os falten en vuestra despensa.