Cuando estuve por Italia (hace cien años…) aluciné con la cantidad de pasta que pueden llegar a tener, de mil formas y colores y cada una combina con un tipo de salsa y relleno diferente. Naturalmente yo la he veganizado. En casa gusta mucho. ¿Y en la vuestra? Seguro que también.

1 caja de lasaña de la que no tiene que cocerse
2 zanahorias
2 dientes de ajo
1 pimiento verde
3 ramas de apio
1 berenjena
2 tomates maduros
2 rodajas de jengibre
3 hojas grandes de albahaca fresca
½ cucharadita de Sambal Oelek (o en su defecto cualquier salsa picante o chile)
1 lata grande de tomate triturado
4 o 5 tomates secos en aceite
Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta
Perejil picado
Poner las placas de lasaña a remojar en agua caliente 20-30 minutos.
Sacarlas y ponerlas bien estiradas sobre un paño de cocina de algodón.
En una sartén, poner 3 cucharadas de aceite y sofreír el tomate triturado con sal, pimienta y perejil picado. Cuando esté bien hecho, retirar y reservar.
Cortar todas las verduras en brunoise (cuadraditos pequeños) y reservar.
En una cazuela con 3 cucharadas de aceite, sofreír todas las verduras, excepto los 2 tomates.
Cuando la verdura, está prácticamente hecha, se añaden los tomates maduros que ya habíamos cortado en brunoise, sal, pimienta, perejil picado, la albahaca picada y el Sambal Oelek.
Dejar que se haga bien.
En la bandeja de horno, ponemos papel sulfurizado y ponemos unas 2 cucharadas del tomate frito, la repartimos por la bandeja, así no se pegarán las láminas de pasta.
Poner una capa de lasaña, se cubren con parte de las verduras.
Poner otra capa de lasaña, cubrir con verdura.
Seguir haciendo igual hasta que se termine la verdura.
Finalizar con una capa de lasaña, poner por encima el resto de tomate frito, repartir por encima el tomate seco a tiras.
Gratinar unos minutos. Servir con una buena ensalada.
OPCIONAL: se le puede añadir antes de gratinar queso rallado, vegano si eres vegano o lácteo de cuajo vegetal o microbiano si eres vegetariano