Un plato de los muchos que hacía mi madre, pero este en especial se lo dedico. Es sencillo, delicioso y estamos en temporada de guisantes… A veces mi madre, ponía menos guisantes y añadía habas… ¡Maravilloso! Yo también suelo hacerlo, pongo guisantes y habas, o guisantes y coles de Bruselas, o guisantes y alcachofas, pero el plato original es con guisantes solos… ¡Está divino! ¿Lo probáis?
Gracias mama, por enseñarme a cocinar, por tu sonrisa cuando apuntaba tus recetas y por tu mejor consejo. “Si haces las recetas con mucho cariño, siempre te saldrán bien” Te quiero.

1 kg de guisantes frescos (o congelados)
1 rebanada de pan mediana
2 dientes de ajo pelados
15-18 almendras crudas
3-4 cucharadas de tomate triturado
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra recién molida
1 vaso de agua
En una cazuela poner el aceite, freír los ajos partidos por la mitad. Cuando estén dorados retirar y reservar.
En el mismo aceite, freír las almendras, cuidado que no se quemen, retirar y reservar.
Freír el pan por los dos lados hasta que esté dorado. Retirar y reserva.
En ese aceite, echar el tomate y dejar que se fría.
Mientras hacemos la picada. Poner los ajos, almendras y pan en un vaso triturador, si no tenéis, picar en un mortero primero los ajos, después las almendras y por último el pan.
Cuando el tomate esté sofrito, añadimos el agua, cuando arranque el hervor se añade la picada, se mezcla y se echan los guisantes, sal y pimienta. Mezclar todo bien.
Tapar y dejar hacer a fuego suave hasta que los guisantes estén tiernos.
No tiene que quedar caldoso, más bien un poco seco o con muy poco caldo.
NOTA:
Si eres vegetariano, puedes servirlo con un huevo duro por persona