Sencillamente deliciosas, muy fáciles de hacer y das un salto a la niñez, cuando las madres nos hacían natillas caseras. Que delicia no perder tradiciones… Por suerte hoy en día, hay mucho producto vegano y se puede veganizar prácticamente todo. Probadlas y si tenéis niños (o niños ya no tan niños) los haréis felices…

130 gr de leche condensada vegana
500 ml de leche de avena
30 gr de Maizena
1 ramita de canela
Piel de medio limón
1 cucharadita de extracto de vainilla
¼ a ½ cucharadita de cúrcuma (para dar color, no dará sabor)
Canela en polvo para decorar
Calentar la leche condensada con 450 ml de leche de avena, la piel de limón, la canela, la vainilla. Cuando arranque el hervor, apagar el fuego y dejar infusionar 10m.
Diluir la Maizena en los 50 ml de leche reservada.
Pasados los 10m sacar la piel de limón y la canela, volver a poner en el fuego y añadir la Maizena diluida y la cúrcuma (si queréis podéis diluirla con la Maizena). Remover 3m.
Echar las natillas en los recipientes elegidos y ponerles papel film tocando la superficie para que no se seque. Dejar enfriar y meter en la nevera. Cuando estén bien frías, espolvorear canela molida por encima.
Mejor comerlas bien frías. Están más ricas.