La primera vez que probé ocras fue en un restaurante libanés. Nunca las pedía porque no me hacía gracia el aspecto gelatinoso. Resulta que un plato que pedí las llevaba como parte de los ingredientes. Comí una y me sorprendió gratamente. Cuando vino el dueño a preguntarnos (un señor libanés buen conocedor de la cocina de su país) le expliqué por qué nunca pedía nada que llevara ocras, y lo que me gustaron las que comí, muy amablemente me explicó el secreto… siempre hay que elegir ocras de tamaño pequeño, si son grandes la gelatina es excesiva… Un día encontré este producto (cultivado en España) donde siempre voy a por la verdura y compré eligiendo las más pequeñas las hice muy diferentes a un guiso, inspirándome en otros platos que recordaba haber comido. Quedaron geniales y gustaron a todos. Así que, si encontráis y os apetece probarlas, éste es un entrante excelente y muy original. Espero que las disfrutéis muchísimo. ¡Buen provecho!

250 gr de ocras
75 gr de harina blanca
25 gr de polenta fina
200 ml de mantequilla vegana derretida
3 cucharadas de agua con gas
Aceite para freír
1 yogur natural tipo griego vegano (sin endulzantes)
Zumo de ½ limón
Sal y pimienta
Para la salsa de tomate
200 gr de tomates Cherry
200 gr de tomate triturado
1 diente de ajo en láminas
12 hojas grandes de albahaca fresca
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Para el aceite de albahaca
1 manojo de albahaca (sólo las hojas, unos 20-25gr)
Aceite de oliva virgen extra necesario (unos 50 ml)
1 diente de ajo
Sal
Preparar la salsa de tomate. Poner el aceite en una sartén y cuando esté caliente poner el ajo laminado, cuando empiece a dorarse, añadir los Cherry y el tomate triturado. Cocinar a fuego lento hasta que el tomate esté bien espeso y hecho (unos 25-30m). añadirles sal, pimienta y la albahaca troceada. Se puede tener hecho con antelación en la nevera y calentarlo cuando se haga el plato.
Preparar el aceite de albahaca. Colocar en un vaso batidor la albahaca, el aceite el ajo y un poco de sal. Triturar todo bien. Si es necesario añadir un poco más de aceite. Se puede tener hecho con antelación.
En un bol poner el yogur, la sal y el zumo de limón y remover bien hasta que esté el zumo bien integrado. Ya tenemos la crema agria. Guardar en la nevera hasta su uso.
Lavar las ocras, escurrirlas bien y cortar los rabitos.
En un bol ancho preparar el rebozado, poner la harina, la polenta, sal y pimienta. Mezclar bien y añadir la mantequilla derretida y el agua con gas, batirlo bien hasta obtener una mezcla homogénea.
Poner bastante aceite en una sartén grande y calentar a fuego medio. Pasar las ocras por el rebozado escurriendo el exceso y freírlas 2 o 3 minutos, dándoles la vuelta una sola vez para que se cocinen y queden doradas por todos los lados. Sacarlas y ponerlas sobre papel de cocina y echarles sal. Mantenerlas calientes (podría ser en el horno a muy baja temperatura unos 50 o 70º y apagar el horno) seguir friendo hasta que las terminéis.
Calentar la salsa de tomate y ponerla en el fondo de los platos, encima colocar las ocras a un lado la crema agria y por encima echar una cucharada del aceite de albahaca.
¡DELICIOSAS!