Paté delicioso donde los haya. Soy una fan del comino (supongo que os queda claro por el título de mi blog), y la mezcla de estos dos ingredientes te llevan al cielo directamente. Está tan bueno que debe ser pecado… ¡Seguro!

1 pimiento rojo grande
2 dientes de ajo
1 cebolla
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
100 ml de tomate triturado
1 cucharadita bien llena de comino en grano (puede ser molido)
100 gr de almendras
Sal
Pimienta negra recién molida
Lavar el pimiento, quitar semillas y nervios y cortar en trozos de más o menos 2 centímetros.
Pelar cebolla y ajos y cortarlos no muy pequeños.
En una sartén con el aceite, sofreír la cebolla y el pimiento 5 minutos. Pasado este tiempo, agregar el ajo y el tomate y cocinar 10 minutos más.
Poner la preparación en un vaso americano, echarle sal, pimienta, las almendras y el comino.
Triturar hasta que quede muy fino. Rectificar de sal y comino si es necesario.
Ponerlo en un bol y dejar que se enfríe. Si lo metes en la nevera, sácalo 15 o 20 minutos antes.
NOTA:
Está de “muerte lenta” sobre una rebanadita de pan de olivas negras… ¡Sí, tiene que ser pecado!