Otro maravilloso plato de mi madre. Ella hacia dos tipos de potajes, el de calabaza (ya os puse la receta) y éste. Es muy sencillo de hacer, delicioso de sabor, si tiene unas horas mejor… Como cualquier guiso. Otra pequeña muestra de la cocina tradicional que, sin ellos pensarlo, pasarían a manos de la 3ª o 4ª generación como recetas veganas o vegetarianas. Esto demuestra lo riquísimo que se puede comer sin necesidad de que haya proteína animal.

400 gr de garbanzos
1 cebolla
1 tomate maduro grande o 2 medianos
1 cabeza de ajos
1 hoja de laurel
2 patatas medianas
½ manojo de acelgas
1 cucharadita de comino en grano
1 cucharadita de pimienta negra en grano
3 ramitas de perejil
Azafrán (un buen pellizco)
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Poner en remojo la noche antes los garbanzos con agua muy caliente (el garbanzo es la única legumbre que se pone en remojo y a cocer con el agua caliente).
En una olla poner los garbanzos escurridos, la cebolla en cuadraditos (brunoise), el tomate en trozos, un chorreón de aceite y añadirle el agua muy caliente. Cuando arranque el hervor, cocer a fuego medio-bajo El tiempo de cocción dependerá del garbanzo y de si lo cueces en olla a presión u olla normal.
Envolver la cabeza de ajos en papel de aluminio y asarlos en el horno (si tenéis gas, podéis asar la cabeza de ajos directamente en la llama).
Cuando los garbanzos estén cocidos, añadir las patatas en trozos de bocado, sal, azafrán y las acelgas limpias y cortadas en tiras gruesas incluidas las pencas.
Pelar los ajos y majarlos en el mortero con el comino la pimienta y el perejil. Añadirlo a la olla y dejar 2-3 minutos más.
Mejor si tiene varias horas y si no puede ser, hacer cantidad y guardarlo en la nevera para repetir al día siguiente o al otro… 😊