Cuando quise intentar hacer quesos, comenzando por los más sencillos que son los de untar, empecé a hacer pruebas. Quiero personalizarlos, que sean una “creación mía”. Paseando cuando hay ferias de artesanos y hay paradas de queso, me dan muchas ideas, y pruebo a ver que sale… Y tiro y protesto y… bueno hasta que lo consigo, llámalo perseverancia, cabezonería… Pero creo que lo he conseguido, cuando se los sirvo a amigos y familia, les gustan muchísimo. Así que espero que a vosotros también.

2 tazas de anacardos crudos remojados en agua 8 horas, escurridos y lavados
1 taza de yogur de soja natural sin azúcar ni endulzantes
½ taza de Rejuvelac
1/3 de taza de aceite de oliva
¼ de taza de vino blanco seco
3 cucharadas de harina de tapioca
2 cucharadas de levadura nutricional
1 cucharada de miso claro
1 cucharada de cebolla deshidratada
1 cucharada de ajo en polvo
1 cucharada de carragenina o 2 cucharadas de agar en polvo
1 ½ cucharaditas de sal
En un vaso batidor grandecito, poner los anacardos bien escurridos, el yogur, el Rejuvelac, el aceite, el vino, la harina de tapioca, la levadura nutricional, el miso, la carragenina o agar y la sal.
Batir todo hasta que quede una masa suave y cremosa.
En un molde o táper de cristal redondo poner film o aceitarlo, es para que no se pegue el queso.
Verter la mezcla en una cazuela mediana y cocinar a fuego medio (yo tengo inducción y lo pongo al 6) sin dejar de remover.
Según se vaya espesando, saldrán grumos, es normal, seguir removiendo sin parar y entre 3 y 5 minutos, la mezcla se quedará lisa, suave y brillante.
Verter la masa en el molde, alisar un poco la superficie y tapar con film y dejar enfriar a temperatura ambiente.
Cuando esté frío, se desmolda y se pone en un plato. Con las manos limpias y húmedas repartir un poco de sal en las palmas y distribuirla por toda la superficie del queso, también laterales.
Ponerlo en una rejilla y colocar en un sitio que corra el aire, volteando cada día, durante 5 días.
Si hace calor, secarlo en la nevera con el mismo sistema. Probar y si lo quieres más seco, dejarlo 2 días más. Pero es ideal que como mínimo tenga 3 semanas. Envolver en papel de horno (seguirá secándose) o envasar al vacío y durará muchísimo más (si podéis aguantar)
NOTA:
En tapers pequeños (os lo aconsejo) me salen 3, aunque el último no llega hasta arriba.
Queda muy bien loncheado y en bocadillos, o para presentar en tabla de quesos con fruta o mermelada.
Si por error de cantidad os sale blando, ¡no desesperéis! Untarlo en tostadas o pan fresco.