Cuando probé este plato me quedé sorprendida, NO, lo siguiente. Jamás se me hubiese ocurrido hacer setas en tempura. Esta exquisitez la comimos en el Restaurante To (+) de David García. Nos dijo que normalmente este plato lo hace con llanegas, que están riquísimas. Como no había de éstas, nos hizo el mismo plato (ensalada tibia) con los rovellons en tempura encima. Sencillamente deliciosos. En esta ocasión yo los hice sin ensalada, como aperitivo, pero es muy buena idea como entrante con unas hojitas de escarola o el verde que queráis.

3 rovellons medianos por persona (níscalos o robellones)
4 cucharadas de harina
1 cucharadita de tomillo seco
1 cucharadita de orégano o romero seco
Sal
Agua con gas muy fría
1 litro de aceite de oliva (una vez usado se cuela y reserva para otros guisos)
Hojas de ensalada (opcional)
Limpiar bien de tierra los rovellons.
Hacer una tempura con la harina, las hierbas, la sal y el agua con gas hasta tener una masa ni muy líquida ni muy espesa.
En una olla alta (si tenéis freidora es ideal) poned el aceite y dejar que se caliente bien.
Cuando tenga una buena temperatura, pasar los rovellons por la tempura, escurrir y freír. Tienen que cubrirse con el aceite para que queden crujientes y no tengamos que ir girándolos. Dejar 2 minutos y escurrir en una rejilla (si los ponemos en papel, se pueden blandear).
Cuando estén todos, servir inmediatamente aún calientes o tibios.
Si se desean con ensalada, poner unas hojas verdes aliñadas en el fondo del plato y encima de ellas 3 rovellons por persona (o 2 si son grandes). Servir inmediatamente.