Estamos en temporada de tomates… Como cada verano, he estado una semanita de las vacaciones para dedicarla a la conserva… Ya tengo hecha la de tomate para todo el año ¡y que calor he pasado! Pero compensa. No todo ha sido conservar, tengo la gran suerte de que mi suegro tiene campo y es fantástico, me carga de tomates, berenjenas, calabacines, pimientos, calabazas, judías verdes, patatas… Menuda lotería ¿verdad? Pues bien, durante unas cuantas semanas os iré poniendo recetas con los productos que me ha dado mi suegro. Empezaremos por esta fantástica sopa y os pongo dos formas de hacerla, ¡PROBADLA! Es “para llorar” de rica y refrescante…

1 kg de tomates maduros
2 tomates maduros pero fuertes
Zumo de ½ limón
Tabasco al gusto
150 gr de judías verdes
1 paquete de queso feta vegano (receta en quesos o comprado)
Aceite
Aceite de cebollino (os pongo como se hace)
Sal
Para el aceite de cebollino: En un tarro poner aceite y cortar un cuarto o medio manojo de cebollino (según la cantidad de aceite que pongáis). Dejar macerar 2 o 3 horas. Triturar, colar y reservar.
Limpiar, trocear y triturar los tomates. Colarlos apretando con el dorso de una cuchara o cucharon para sacar el máximo.
Cortar los dos tomates en brunoise y reservar.
Añadirle sal, el zumo de limón y el tabasco. Mezclar bien para que se integre todo y probar por si hay que retocar el aliño. Reservar en la nevera hasta el momento de servir.
Cortar las judías verdes en juliana y escaldar 2-3 minutos, escurrir y pasar por agua fría.
Para servir: En un bol, poner unos trozos del tomate cortado (4-5 trozos), 3 trozos de feta, unas cuantas judías verdes (también 4 o 5 tiras) y echar por encima la sopa reservada en la nevera. Decorar con un hilo del aceite de cebollino. Servir frío.
OTRA FORMA:
Hacer la sopa igual, pero cambiar el queso feta y las judías verdes por unos dados de aguacate, o bien poner el feta y aguacate. Con estos pequeños cambios, tenéis tres sopas bien diferentes.