La semana pasada os puse los típicos buñuelos de viento. Pues esta semana os pongo el típico buñuelo de viento, pero con flor de Sauco. Cuando salimos a caminar y el Sauco está en flor, me gusta recoger 6 o 7 pomos de flores a veces más. La flor de Sauco tiene muchas propiedades, laxante, antiinflamatoria, para aliviar síntomas de refriado y gripe, colesterol… Se toma en infusiones, se hacen pomadas de esta flor, licores… Y yo, la añado a los buñuelos. No tiene sabor cuando la comes, así que el hecho de ponerla es por dos cosas, la primera: por sus propiedades y la segunda: porque la presentación es bonita y original…

3 huevos pequeños
125 ml de leche
60 gr de mantequilla
75 gr de harina tamizada
½ cucharadita de levadura química
1 pellizco de sal
Un buen puñado de flor de Sauco
Azúcar para rebozar
Lavar los pomos de flores con cuidado, se caen muy fácilmente. Poner un paño de cocina en la encimera o mesa, quitar las flores de las ramitas y repartirlas por el paño para que se sequen.
Calentar la leche con la mantequilla y la punta de sal.
Dejar que se deshaga la mantequilla y cuando arranque el hervor, echar la harina con la levadura de golpe y remover hasta que se despegue de las paredes.
Retirar del fuego y añadir los huevos de 1 en 1. No añadir el siguiente hasta que no esté integrado el anterior.
Cuando estén los huevos integrados, añadir las flores (reservar unas cuantas para decorar) y mezclar bien.
Poner una sartén con bastante aceite y calentar, pero que no esté excesivamente caliente.
Con una cuchara pequeña ir echando masa, si es necesario girarlos (a veces se giran solos) retirar cuando estén doraditos.
Cuando estén tibios, los rebozamos en el azúcar.
Ponerlos en la bandeja de servir y espolvorear las flores reservadas.
NOTA:
El proceso de lavar y secar un poco las flores tiene que hacerse en el momento que se hagan los buñuelos, sino se oxidan y cogen un color marrón que rompe el encanto…