Cuando estuvimos en Rusia hace muchísimos años, comimos el típico Strogonoff. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX en este país. Se cree que el nombre del plato es en honor al miembro de la familia Stroganov (eso nos explicaron cuando fuimos a visitar Rusia). Con la popularización del plato, el nombre sufrió variaciones por la adaptación a distintas lenguas. Naturalmente mi versión es veganizada y os aseguro que no tiene nada, absolutamente nada que envidiar al que lleva proteína animal… Os animo a que lo probéis.

3 bandejas de champiñones Portobello o de París (blancos)
1 cebolla roja grande
1 cebolleta grande
3 cucharadas de tomate triturado
1 copita de coñac
1 cucharada de mostaza de Dijon
80 ml. de caldo de verduras
200 ml de nata o crema para cocinar vegana
Sal
Pimienta
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1-2 cucharadas de margarina
Tallo de cebolleta cortado fino o cebollino picado
Arroz blanco o integral cocido para acompañar
Limpiar y cortar en cuartos los champiñones.
En una cazuela poner el aceite y saltearlos a fuego fuerte hasta que estén hechos, sacarlos y reservar.
En el mismo recipiente, añadir la margarina y freír la cebolla y cebolleta cortada en cuadraditos pequeños.
Cuando esté muy hecha y algo dorada, añadir el tomate, los champiñones y el coñac. Mezclar bien y dejar hasta que el coñac se haya evaporado.
Incorporar la mostaza y la nata o crema, sal y pimienta. Mezclar muy bien y cocinar 10m.
Si está muy seco. Añadir caldo poco a poco.
Servir y acompañar con el arroz cocido y decorar con tallo de cebolleta cortado muy fino o cebollino picado.
NOTA:
Se puede añadir tofu si se desea. Cuando a las cebollas les falten 2 o 3 minutos, se añade el tofu y se saltea. Resto de la receta se sigue igual.