Estamos en temporada de calçots y hay que aprovecharlos. Aunque hacemos bastantes calçotadas con amigos, me gusta cocinarlos de diferentes formas. Por ejemplo, me encanta sustituir la cebolla por los calçots, al ser dulces quedan riquísimos en cualquier guiso, al horno, para hacer croquetas, en crema y como no, rebozados o en tempura con su salsita romesco quedan deliciosos. Si no queréis hacer la salsa, hay marcas de salsa romesco que salen fantásticas… No hay excusa. Plato sencillo que gusta a todos ya sea como entrante, acompañamiento o aperitivo.

Calçots (cantidad según comensales)
4 cucharadas de harina
1 cucharadita de cúrcuma
Sal
Agua necesaria
SALSA ROMESCO
100 gr de almendras tostadas sin piel
100 gr de avellanas tostadas sin piel
8 ñoras puestas en remojo la noche antes
2 tomates maduros tipo pera grandecitos
1 cabeza de ajos
15 gr de miga de pan
Vinagre de jerez de buena calidad
100 ml. Aceite de oliva virgen extra
Sal
Precalentar el horno a 210-220º
Envolver la cabeza de ajos en papel de aluminio y ponerla en el horno junto a los tomates y asarlos.
Mojar la miga de pan con el vinagre.
Cuando estén hechos los tomates y los ajos, pelar los tomates y quitarles las semillas, pelar los dientes de ajo.
Escurrir bien la miga de pan. Abrir las ñoras, quitarles las semillas y sacar la carne con una cuchara.
En un vaso triturador poner los tomates, los ajos, las almendras y avellanas, la carne de ñora, la miga de pan, sal y echar el aceite.
Triturarlo todo hasta quede una textura fina y suave. Reservar.
En un recipiente poner la harina, la cúrcuma y la sal, mezclar y añadir agua necesaria ir mezclando con un tenedor hasta que tenga una textura sin grumos un poquito más espesa que si fueran huevos batidos.
Cortar la parte verde de los calçots (la podéis reservar para hacer salsas o guisos), quitar la primera capa de la parte blanca y pasarlos por la masa hecha anteriormente.
Freír en abundante aceite caliente con el fuego bajo para que se haga el calçot y se dore la masa. Poner en papel de cocina o en una rejilla para escurrir el exceso de aceite.
Poner la salsa romesco en un recipiente individual o en uno grande.
Servir los calçots acompañados de la salsa.