En alguna ocasión os he dicho que no soy muy de dulces, pero de vez en cuando me gusta coger alguno… El carquiñoli es uno de ellos, me gusta comer uno o dos con un café o solos o con lo que venga de gusto, té, chocolate, jerez dulce o mistela… No es complicado de hacer, pero se ha de tener un poco más de paciencia, el resultado os aseguro que vale la pena.

250 gr de azúcar moreno
250 gr de harina
250 gr de almendras crudas con piel
3 huevos grandes
Precalentar el horno a 200º
Batir los huevos con el azúcar con varillas eléctricas (si tenéis la de dos brazos estupendo), cuando estén muy bien integrados, añadir la harina y batir hasta que esté bien mezclado.
Añadir las almendras y con una espátula de silicona, mezclar muy bien.
Coger una hoja de papel sulfurizado, haced dos moldes rectangulares, doblando el papel haciendo dos pasillos.
Poned la masa en cada pasillo dejando un grosor de 1,5 cm. Vigilad que no se baje el papel.
Hornear hasta que estén doraditos. Sacarlos y dejar enfriar 30 minutos.
Cortar rebanadas de 3 mm de grosor con un cuchillo de sierra.
Volved a poner en la bandeja de horno con papel sulfurizado (ahora sin doblar) y hornear 10 minutos más a 150º
¡DELICIOSAS!