Hay muchísimos currys y yo hago de varios tipos. Pero hoy he decidido poneros éste. Es fácil y delicioso. No le tengáis miedo a las especias, si no estáis acostumbrados poned menos, pero poned. Alegran el cuerpo, el olfato y te trasladan a la India sin moverte de la cocina…

1 cebolla grande
2 dientes de ajo
2 tomates maduros a trozos
3 centímetros de raíz de jengibre fresca
1 cucharadita de comino en polvo
2 clavos de olor (o ¼ de cucharadita en polvo)
2 cucharaditas de pimentón
1 cucharadita de cúrcuma
1 cucharadita de cilantro en polvo
Caldo vegetal
1 bloque de tofu blanco
300 gramos de guisantes frescos o congelados que sean tiernos
1 manojo de cilantro
Cebollino
Sésamo negro
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cortar la cebolla en trozos medianos.
En una cazuela con 3 cucharadas de aceite, sofreímos la cebolla.
Mientras rallar 1 diente de ajo y la mitad del jengibre. Le añadimos esta pasta a la cebolla junto con el comino y el clavo.
Cuando esté la cebolla casi hecha, se le añaden los tomates y a media cocción, se le añade el pimentón, la cúrcuma y el cilantro en polvo.
Dejar cocinar hasta que el tomate esté muy hecho.
Poner el sofrito en un vaso batidor y triturar bien. Reservar.
En la misma cazuela, echar un poco más de aceite y sofreír el ajo y jengibre restantes, también rallados, cuando desprendan olor (1 minuto más o menos), añadir el sofrito que hemos triturado, poner sal y el tofu cortado en cuadraditos, más o menos de 2×1, o como más nos guste, los guisantes y cocinar a fuego bajo 15m.
Picar el cilantro con tallos incluidos. Reservar unas hojas enteras para decorar. Añadir a la cazuela y darle unas vueltas para que se mezcle bien.
Servir y decorar con el cebollino picado, el sésamo negro y unas hojas de cilantro enteras.
Vuelve a ser un guiso… Si tiene unas horas mejor 😉