Es de estas recetas que piensas, mmm debe quedar sosa… ¡Pues no! Es deliciosa, rápida, original y refrescante…

60 gr de avellanas tostadas (si son sin piel os ahorráis el trabajo de pelarlas)
200 gr de lentejas pardinas
700 ml de agua
2 hojas de laurel 4 ramas de tomillo fresco
1 apionabo pelado y cortado en dados (600-700 gr más o menos)
4 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra
3 cucharadas de aceite de avellana, nuez o sésamo
3 cucharadas de vinagre de Jerez o de vino tinto
4 cucharadas de menta fresca picada
Sal y pimienta negra
Trocear las avellanas con un cuchillo
En una olla o cazo mediano, poner el agua, las lentejas, el tomillo y sal. Cocerlas a fuego lento hasta que estén hechas pero que no se deshagan, un poquitín al dente.
En otra olla, hervir el apionabo en agua con sal hasta que esté tierno. Escurrir.
En un bol grande, poner las lentejas calientes y echarle el aceite de oliva, 2 cucharadas de aceite de avellanas, el vinagre y pimienta negra recién molida. Añadir el apionabo, mezclar y probar de sal y corregir si fuera necesario.
Si quieres servirlo enseguida: Añadirle la mitad de la menta y de las avellanas. Repartir en una ensaladera o bol y rociar con el resto del aceite de avellana por encima. Decorar con el resto de las avellanas y menta.
Si quieres servirlo frío: Hay que esperar a que las lentejas y el apionabo estén fríos para corregir de sal y posiblemente más vinagre. Mezclar y añadir el aceite de avellana y decorar con el resto de menta y avellanas como si se sirviera caliente.