Otro plato que está muy rico y el crujiente es un descubrimiento, queda divino. Ahora estamos en temporada de alcachofas y habas, así que hay que aprovechar, lo mejor y más económico es cocinar con productos de temporada y si podéis lo compráis directamente al productor, es una gozada… Creo que ya os he dicho que nos encanta poder comprar directamente a los payeses, hay que ayudarles en medida de lo posible. Son productos de Km. 0, así no sólo se ayuda al agricultor, también al medio ambiente.

1 cebolla tierna grandecita con parte del tallo verde
400 gr de habas peladas
5-6 alcachofas según tamaño
1 limón confitado
Sal de apio
Sal
Pimienta negra recién molida
Sal vikinga
100 ml de vino blanco seco
100 ml. de agua
1 paquete de Tempeh de guisantes (lo compro en Veritas)
Cilantro
3 cucharadas de Aceite de Oliva Virgen Extra
Cortar la cebolla con el tallo verde a cuadraditos.
Cortar el limón, sacar la pulpa y cortar en 2-3 trozos. Cortar la piel en tiras y después en cuadraditos pequeños.
Limpiar y cortar en octavos las alcachofas y ponerlas en agua con un chorro de limón para que no se oxiden. Si el tallo es grueso, pelarlo y echar en el agua.
En una cazuela con el aceite, sofreír la cebolla.
Cuando esté bien pochada, añadir las habas y las alcachofas escurridas, el vino, el agua, sal, sal de apio, pimienta, la pulpa y piel de limón. Mezclar bien.
Tapar la cazuela y cocinar a fuego lento hasta que estén cocinadas las habas y alcachofas. Si fuese necesario añadir un poquitín de agua.
Cortar el Tempeh en tiras finas. En una sartén con aceite, ir friendo las tiras hasta que estén bien doradas y crujientes. Escurrir en papel de cocina y espolvorear por encima pimienta negra y sal vikinga.
Servir la verdura, poner cilantro cortado con las manos que queden las hojas prácticamente enteras, al lado poner unas tiras del crujiente.