Ismael es un buen amigo que al igual que Maite (su mujer) cocina como los ángeles. Nos solemos intercambiar muchas recetas y ésta es una de las varias que me dio, es deliciosa. A ellos como a nosotros, nos gusta comer, cocinar e inventar algún que otro plato (con muy buenos resultados). Espero que en algún momento la hagáis, vale la pena, es original, fácil y buenísima. Pensareis porqué la foto es con el producto sin cocinar… Pues no pongo la foto del plato ya cocinado por qué no queda bonito, queda tan feo en las fotos como delicioso en el paladar… ¡Gracias Ismael!

400 gr de judías mungo (soja verde) (No necesitan remojo)
1 ramita de tomillo
1 hoja de laurel
1 nabo
1 cebolla
2 dientes de ajo
2 tomates maduros
3 cm. de jengibre fresco
2 cucharaditas de cúrcuma
2 cucharaditas de comino en polvo
1 cucharadita de pimentón
Pimienta de Sichuan
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 puñados de espinacas baby
Sal
Poner a hervir las judías con el laurel, la ramita de tomillo, el nabo cortado en daditos (brunoise) y sal.
Mientras, hacer un sofrito con los ajos, la cebolla y el jengibre cortados muy pequeñitos.
Cuando la cebolla esté transparente, añadir los tomates cortados pequeños o si preferís rallados. Pochar bien, echarle sal, la cúrcuma, el comino y el pimentón. Cuando las judías estén casi hechas, añadir la pimienta de Sichuan (si queréis molerla en el mortero).
Cuando estén hechas, se le quita el laurel y el tomillo y se añaden las judías al sofrito con un poco de su caldo.
Dejar pochar 3 minutos, añadir las espinacas y dejar 2m más.
Ideal si lo dejáis reposar un rato o de un día para otro.
NOTA:
Si las queréis caldosas, echar el sofrito a la olla en lugar de hacerlo al revés.