Estos panecillos, aunque tienen algo de similitud con la Fougasse que ya publiqué, les hice un pequeño cambio. Son mucho más cómodos para hacer bocadillos y están sencillamente deliciosos. Junto con el pan de semillas son de nuestros preferidos, aunque tampoco le ponemos mala cara a los panecillos de olivas Kalamata o de pan blanco con aceite de oliva virgen extra. Si tenéis amasadora es un plis, sino tenéis son 10 o 12 minutos de hacer brazos que también es muy divertido y desestresa, es genial…

500 gr de harina de fuerza
15 gr de levadura fresca de panadero
2 cucharaditas de sal
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
300 ml de agua tibia
1 cucharada de tomillo seco
1 ½ cucharadas de pimentón ahumado de la vera (o dulce)
En un bol o amasadora, poner la harina y el tomillo, mezclar.
Deshacer la levadura en el agua. Poner la amasadora en marcha y echar el agua con la levadura y el aceite, dejar que se mezcle un poco y añadir la sal.
Si se hace a mano hacerlo igual en un bol grande y después seguir trabajando en la superficie de trabajo.
Amasar 8 o 9 minutos y añadir el pimentón. Seguir amasando hasta que esté la masa lisa y elástica.
Sacar y bolear. Echar un poco de harina en un bol y poner la bola de masa, tapar con un paño limpio y dejar que fermente hasta que doble de tamaño.
Enharinar la superficie de trabajo y poner la masa fermentada. Cortar trozos de 120 gr. y bolearlos, cuando estén todos hacer la forma de panecillos y ponerlos en una bandeja de horno con papel sulfurizado hacerles unos cortes de decoración con un cuchillo muy afilado y tapar con paño. Dejar reposar 30m.
Precalentar el horno a 200º
Destapar los panecillos y hornear 30m. Dejar enfriar en una rejilla.
NOTA:
Para saber si el pan está hecho hay que dar en la parte de atrás con los dedos. Si suena a hueco están cocidos.