Este plato es emblemático de la gastronomía francesa, literalmente se traduce como “gallo al vino” Naturalmente está veganizado y os aseguro que está divino. Como os he dicho en muchas ocasiones hoy en día tenemos tantos productos veganos maravillosos que podemos hacer platos que van un paso más allá. A nosotros nos encanta el gallo, la gallina, el cerdo, el cordero, etc. etc. pero vivos disfrutando de la vida, del campo, de la libertad…
Os animo a que probéis este guiso, vuestros comensales se quedarán alucinados, incluso los omnívoros, palabrita de vegana 😊

2 bandejas de Don Capo
2 tiras de beicon vegano (bloque de beicon de COMER COMPASIÓN venta internet)
150 gr de cebollitas francesas o 1 cebolla o calçots
250 gr de champiñones Portobello
180 ml de vino tinto de calidad (el que utilicéis para poner en la mesa)
2 dientes de ajo
3 ramitas de tomillo fresco
1 hoja de laurel
100 ml de aceite de oliva virgen extra
Maicena
Sal
Pimienta negra recién molida
Partir cada pechuga por la mitad (con dos bandejas os quedarán 8 trozos).
Poner Maicena en un plato.
Picar el ajo y pelar las cebollitas francesas o pelar y cortar en trozos de ½ cm la cebolla.
Lavar y cortar los champiñones a cuartos
Echar pimienta a los trozos de pechuga, pasarlos por la Maicena y quitar el exceso de harina.
Poner a calentar el aceite y cuando esté caliente, dorar las pechugas con el laurel y el tomillo. Retirar y reservar.
Cortar 2 tiras del bloque de beicon de ½ cm. de grosor y cortar en tiras y después en cuadraditos no muy grandes. En el mismo aceite, dorarlo hasta que quede un poco crujiente. Retirar y reservar.
Añadir el ajo y cuando empiece a soltar el olor añadir las cebollas. Cocinar a fuego suave.
Cuando estén hechas, añadir los champiñones y un poco de sal. Cocinar unos 7 minutos.
Añadir el vino y un poco más de sal. Dejar cocinar hasta que se evapore el alcohol (esto pasa cuando ya no huele al vino, a su alcohol).
Entonces añadir los trozos de pechuga con las hierbas, el beicon y dejar hasta que la salsa espese. ¡ALUCINANTE ¡
NOTA:
Para que salga un buen plato (éste o cualquiera cocinado con vino) es muy importante que utilicéis un vino de calidad. Muy recomendable el mismo que beberéis en la comida.
Yo cuando cocino un plato con vino, primero le echo al guiso y después me sirvo una copita que voy tomando mientras cocino.
Nunca compro “vino para cocinar” no suele bueno y es muy alcohólico. Así que el guiso seguramente sepa mucho a “vinazo”