Esta tarta de cebolla se elabora como la Taten, es una exquisitez… Muy fácil de hacer y sorprende.
La receta es del libro de Jamie Oliver VEG, y yo le he puesto algún toque mío. La Tatin de berenjena me gusta muchísimo, pero ésta es tan fácil de hacer y tan tremendamente rica… No tienen nada que ver la una con la otra, son totalmente diferentes, así que dos tartas Tatin a elegir… ¡Que dilema!

4 cebollas medianas
50 gr de margarina
4 ramitas de tomillo fresco
4 hojas de laurel
1 ½ cucharadas de azúcar moreno
4 cucharadas de vinagre de manzana
100 ml de agua
8 dientes de ajo
4-5 tomatitos cherry
1 lámina de hojaldre (hay vegano)
Sal
Pimienta negra recién molida
Precalentar el horno a 220º
Pelar las cebollas y cortarlas por la mitad a lo ancho.
Poned la margarina en una sartén antiadherente que pueda ir al horno (en su defecto un molde bajo o tartera), las hojas del tomillo y el laurel, agitar un poco la sartén y cuando la margarina empiece a burbujear, añadir el azúcar, el vinagre y el agua.
Poner las cebollas en la sartén con el corte hacia abajo.
Pelar los ajos, cortarlos por la mitad y repartirlo por los huecos. Partir los tomatitos por la mitad y ponerlos en los huecos que vayan quedando. Echarle sal y pimienta.
Tapar la sartén, bajar el fuego al mínimo y cocinar durante 10 minutos. Destapar y seguir cocinando hasta que el líquido empiece a caramelizar. Agitar la sartén de vez en cuando para que no se pegue.
Colocar encima de las cebollas el hojaldre y meter por dentro de la sartén con una cuchara de madera.
Hornear 35 minutos o hasta que la masa esté dorada y se hinche.
Cuando haya enfriado un poquito y con mucho cuidado de no quemarse, poner un plato y girar la tarta.
¡De muerte lenta!