Esta tortilla está deliciosa y es una forma diferente de comer la tortilla de patatas. A veces si vienen a cenar amigos o familia, pongo tortillas variadas y disfrutan muchísimo. Tenéis varias publicadas… El truco en esta tortilla es, que el “huevo” está hecho de una forma diferente (la idea es de Pablo Donoso de Distrito Vegano). La verdad es que queda bien, aunque también me guste de la forma que suelo hacerlas. Creo que iré combinando porqué me gusta de las dos maneras. ¿y vosotros?

4 o 5 patatas medianas-grandes
1 cebolla
200 gr de calabacín (le aporta jugosidad extra)
200 gr de chorizo vegano
600 ml de caldo de verduras
245 gr de harina de garbanzo
2 cucharadas de pimentón dulce o ahumado
5 gr de cúrcuma
1 cucharadita de sal negra del Himalaya (Kala Namak)
Aceite de oliva necesario para freír
Sal
Pelar las patatas y cortarla a cuadraditos. Pelar la cebolla y cortarla en juliana fina.
Pelar el calabacín y rallarlo.
Poner el aceite y echar las patatas, cebolla y calabacín y cocinar hasta que estén las patatas bien tiernas.
Cuando estén hechas, poner un bol y un colador fino y escurrir las patatas. Reservar el aceite.
Pica el chorizo en cuadraditos y dóralo en la sartén de las patatas con aceite reservado.
Cuando esté doradito se retira y se junta con las patatas. Reservar.
Poner el caldo de verduras a hervir. En un bol grande poner la harina de garbanzo, la cúrcuma, el pimentón, sal negra del Himalaya y sal al gusto.
Ir echando el caldo hirviendo poco a poco e ir removiendo para que no tenga grumos, ir echando el caldo hasta que tengas el espesor de huevo batido (no me hizo falta echar todo el caldo). Si pones todo el caldo y ves que está espesa, añade agua del tiempo.
Añadir las patatas al bol con el “huevo” mezcla bien. Pon un poco del aceite reservado en la sartén y añadir la mezcla. Cuajar la tortilla como haces normalmente. Cuando esté dorada por un lado darle la vuelta y seguir dorándola. Sacarla a un plato y servir.
NOTA:
Al poner caldo hirviendo, la harina de garbanzo se cuece y no tiene gusto a la harina cruda.
Si te sobra bastante aceite, guárdalo y hazlo servir para hacer otros platos o guisos.
El calabacín no se nota a la hora de comer la tortilla. Es simplemente que le añade un extra de jugosidad fantástico.