Yo no soy muy de dulces, pero hay tres o cuatro cositas que me gustan mucho y una de ellas son los panellets, para Todos los Santos en casa no faltan. Tienen truco: mi falta de paciencia… No tengo mucha paciencia en hacer bolitas (sean panellets o croquetas), así que los hago el doble de su tamaño normal para terminar antes. Los dejo en el horno lo justo para que se doren los piñones. Esto hace que queden mucho más jugosos por dentro… ¡Vuelan!

400 gr de almendra molida
300 gr de azúcar
Ralladura de un limón y medio
1 patata mediana
2 huevos
1 huevo para pintar los panellets
Piñones para rebozarlos
Cocer la patata con piel. Pelarla estando caliente con cuidado de no quemarte.
Ponerla en un bol, echar el azúcar e ir aplastando con un tenedor hasta que la patata y el azúcar se hayan mezclado y ésta última deshecho.
Añadir la almendra los huevos y la ralladura de limón. Mezclar bien hasta tener una masa.
Dejar reposar en la nevera 24 horas.
Precalentar el horno a 190-200º
Coger masa con una cuchara y hacer bolas. Rebozar en los piñones procurando que queden bien pegados.
Poner en una bandeja de horno papel sulfurizado. Colocar los panellets.
Batir el huevo y pintar los panellets para que cojan el color bonito.
Hornear controlando que queden doraditos y no se quemen.
NOTA:
Yo los hago de piñones porque es el que más gusta, pero se pueden rebozar con: almendra en granillo, coco, chocolate o rellenar con dulce de membrillo.